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M�sicos Asociados, la sociedad
creada para afrontar los
problemas de los m�sicos y, de
paso, acabar con el prejuicio de
que el artista espa�ol es un
individualista end�mico, ha
tomado la iniciativa de crear un
espacio abierto no s�lo a
m�sicos, aficionados y cr�ticos,
sino tambi�n a cualquier persona
que quiera iniciarse en el
conocimiento del jazz y de otras
m�sicas creativas.
El local elegido es el del
Ateneo Cultural 1� de Mayo de
Comisiones Obreras. El cr�tico y
presentador Juan Claudio
Cifuentes ser� ma�ana el maestro
de ceremonias del acto, que
pondr� en marcha este oportuno
proyecto que pretende proponer
desde conciertos programados y
encuentros informales a
tertulias y mesas redondas. La
sesi�n se completar� con una
actuaci�n del cuarteto del
guitarrista Chema S�iz, bien
conocido en la capital por sus
ins�litas versiones en clave de
jazz de temas como Mi carro o La
vaca lechera, y una jam session
como colof�n. Las siguientes
actuaciones contar�n con el Tr�o
de Germ�n Kucich y Tata Quintana
Grupo. El proyecto ha merecido
la m�s entusiasta bienvenida de
los aficionados porque Madrid, a
diferencia de muchas otras
ciudades europeas, nunca ha
dispuesto de un espacio dedicado
al intercambio activo de ideas
entre los diferentes sectores
que conforman el �mbito musical.
Aunque es indudable que ha
conocido tiempos mejores, el
jazz en Madrid dispone de un
circuito m�s o menos activo de
clubes, aunque la mayor�a de
ellos deban recurrir a artistas
de otros g�neros de mayor tir�n
popular para sanear sus
econom�as. El m�s fiel al jazz
sigue siendo el Caf� Central. La
parroquia de este veterano local
que abri� sus puertas en 1982,
guarda en su memoria semanas de
conciertos tan impresionantes
como las ofrecidas por Tete
Montoliu, Randy Weston o el
cuarteto codirigido por George
Adams y Don Pullen. La
programaci�n actual quiz� no
tenga el brillo de anta�o, pero
mantiene el tipo gracias a la
alternancia de m�sicos
nacionales y extranjeros de
inter�s y a la ocasional
convocatoria de alg�n nombre
importante. La decoraci�n del
caf� encaja a la perfecci�n en
lo que algunas gu�as tur�sticas
llaman locales con encanto, lo
que explica que el lugar sea
visitado con frecuencia por
curiosos en general, adem�s de
por aficionados extranjeros
dispuestos a vivir la noche
jazz�stica madrile�a. En su
momento de esplendor, el Central
fue se�alado en una revista
especializada brit�nica entre
los 10 clubes europeos m�s
interesantes, en directa
competencia con salas del nivel
del Montmartre de Copenhague o
el New Morning parisiense. El
escaso aforo de la sala impide a
sus responsables realizar
grandes desembolsos, pero
facilita el contacto directo
entre los m�sicos y la
audiencia.
Otras dos salas tradicionalmente
abiertas al jazz son Galileo y
Clamores. La primera se ha
incorporado al circuito de esta
m�sica gracias sobre todo a
haber acogido recientemente
algunos conciertos del Festival
de Jazz de Madrid. La segunda,
de atm�sfera mucho m�s af�n a la
de los clubes neyorquinos, monta
sus programas mensuales en torno
al blues y a la m�sica brasile�a
y cubana, aunque suele reservar
para el jazz una parte
significativa de su cartel.
Dexter Gordon
Similar filosof�a sigue el Caf�
Populart, otro espacio reducido
que, adem�s de haber brindado en
un pasado reciente t�rridas
sesiones protagonizadas por
m�sicos de campanillas, mantiene
su compromiso con el jazz a
trav�s de proyectos como el que
se puede escuchar en estos d�as,
un homenaje al maestro Dexter
Gordon a cargo de un cuarteto al
que se suman invitados como el
espl�ndido saxofonista Bob Sands.
Bajando por la calle Huertas
todav�a se puede encontrar otro
espacio hace poco incorporado a
la ruta del jazz madrile�o. La
F�dula, m�s conocida por sus
actuaciones en vivo de m�sica
cl�sica, ha ensanchado su rango
de intereses y desde el a�o
pasado ofrece ciclos tan
sugerentes como el que reuni� a
cuatro de las mejores cantantes
del pa�s en torno a la figura de
Billie Holiday o como el que
tiene previsto desarrollar entre
el 27 de abril y el 1 de mayo en
homenaje a Duke Ellington con
motivo del centenario de su
nacimiento. El escrupuloso
silencio que guarda el p�blico
durante los pases es uno de los
mayores atractivos de esta sala
que ha contribuido a refrescar
la actividad jazz�stica de la
capital. Otros locales, como el
Dizzy de Las Matas, defienden su
posici�n perif�rica con carteles
modestos que, no obstante, hacen
las veces de servicio de
urgencia para quien necesite
mitigar el hambre de jazz sin
necesidad de desplazarse hasta
el centro. Finalmente es
obligado citar al San Juan
Evangelista. No es un club ni es
un teatro: simplemente es la
catedral del jazz de Madrid,
lugar de culto donde a lo largo
de sus casi 30 a�os de
existencia tanta m�sica
celestial se ha podido escuchar. |
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