Con alegr�a
J. M. GARC�A MART�NEZ
EL PA�S - Espect�culos - 28-11-2005

 
 
 
 

 

 

 
 

Uno les ve�a y pod�a pensar que hab�an re�ido poco antes de subirse al escenario: el uno mirando a Pamplona; el otro, a Segovia, y el tercero, a La Almunia de Do�a Godina. Pero era ponerse a tocar y el asunto, que tomaba vuelo estratosf�rico, y ya pod�an estar los tres tocando de espaldas, que daba lo mismo. Lo escuchado el s�bado rebas� todos los l�mites. Algo que s�lo puede entenderse en quien, como el pianista germano-ibicenco Joachim K�hn, vive las 24 horas del d�a en contacto con la m�sica; el caso, tambi�n, de Rabih Abou-Khalil, especie de kamikaze de los folclores ar�bigos, quien no ha dudado en adentrarse en aguas que ning�n m�sico de su especie se atreve siquiera a atisbar. Total: un la�d -ud- con denominaci�n de origen, m�s un piano de gran cola, m�s un bater�a -Jarrod Cagwin- que era de jazz, aunque pudiera no serlo. Ellos tres y nadie m�s. Ser� porque son seres de otra galaxia y bastante lun�ticos, y se manejan en t�rminos que no son los habituales entre los dem�s mortales. Tan inabarcables como su m�sica: un mestizaje para adultos sin reparos y de una belleza sin concesiones que se superaba a s� misma a cada pieza.

Un �nico pero: el sonido que perjudic� notablemente a un instrumento o a otro, seg�n la zona en que uno se hallara sentado. El asunto tambi�n trastabill� en parte la actuaci�n de Pedro Ruy Blas (voz) y Horacio Icasto (piano). Su aparici�n, anterior a la de los arriba referidos, result� algo incoherente. De lo escuchado valga el eclecticismo de su repertorio y, por su originalidad, las adaptaciones de Black is black, Mediterr�neo y A los que hiri� el amor. Una v�a aut�ctona en la que deber�an profundizar.
La jornada del Viernes, por su parte, estuvo enteramente dedicada a la big band del saxofonista norteamericano Bob Sands. Con �l estuvieron sus compatriotas Bobby Mart�nez, Norman Hogue y Chris Kase, quienes tambi�n fueron recibidos a su llegada a nuestro pa�s por la parroquia jazz�stica con alegr�a, como en la pel�cula de Berlanga; m�sicos de referencia, valedores de una forma de entender el jazz que deriva del contacto directo con las fuentes.

Se habla de una formaci�n de alt�simos vuelos, homologable a la mejor que pueda circular por los circuitos internacionales, con una marcada tendencia hacia la m�sica primordial del gran Count Basie. Y con ellos estaba La�ka Fatien, la extraordinaria cantante de origen sefard�. La cantante universal: La�ka lo canta todo y en ella se reconoce a las grandes vocalistas de jazz de la historia.

 
 

 

 

 
 

 

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