Las Jornadas de Jazz de Melilla cumplen 10 años y rinden tributo a Cifuentes
PABLO SANZ

 
 
 
 

 

 

 
 

A Melilla no le gusta su muro, porque tiene un rostro feo y una piel de espinas. Su valla ha crecido tres metros y ya son seis, aunque la vida sigue teniendo el mismo precio que ayer, el que marca el color de un pasaporte. La ciudad vive a diario el desgarro de la inmigración y se lamenta de que este drama humano sólo interese cuando lo dicte la actualidad y, en otro orden de cosas, la indiferencia peninsular ante su respiración cultural. En este rincón de 12 kilómetros cuadrados hay valiosos ciclos de cine, poesía y canción de autor, y un certamen de jazz que es la gloria de su corona musical.

Las Jornadas sobre Jazz de la UNED han celebrado este fin de semana 10 años de vida y ya van camino de la mayoría de edad. Tan feliz aniversario se ha celebrado entre el recuerdo del trabajo bien hecho y el deseo de nuevas emociones, entre la certeza de lo vivido y la incertidumbre de lo que está por llegar; las jornadas han satisfecho sus dos primeros lustros como uno de los grandes referentes del jazz nacional, aunque ahora sus organizadores deban reflexionar sobre la posibilidad de asumir nuevos retos sin perder ninguna de las esencias que les identifica. Así lo manifestó su máximo responsable, Angel Castro, un profesor de Historia doctorado en jazz.

En su reciente edición, estas jornadas de la UNED han contado con el remite clásico del guitarrista Jordi Bonell, el apunte vocal de CeliaMury su Orange Swing, la inspiración avanzada del pianista Abe Rábade yla maquinaria orquestal de la Big Band del saxofonista norteamericano, asentado enMadrid, Bob Sands. También han dispuesto de una clase magistral a cargo de nuestro Toots Thielemans particular, Antonio Serrano, charlas, cine y una exposición fotográfica firmada por Coral Hernández, Jazz Impressions, que a partir de la tercera semana de marzo aterrizará en Espacio Bop de Madrid con todos los personajes y momentos que esta artista capturó en importantes festivales de los 80. El Premio Aula 10, por su parte,
esta vez recayó en Juan Claudio Cifuentes

Cifu, auténtico decano de la prensa musical de nuestro país y director del programa radiofónico Jazz porque sí, que la semana próxima cumple 35 años. Nadie preguntó los motivos, porque su nombre incluye todas las razones. En el apartado musical, destacó
el nuevo temario del joven pianista gallego Abe Rábade, que pronto verá la luz discográfica bajo el título Playing on Light. Igualmente, el fin de fiesta protagonizado por la Big Band de Bob Sands cosechó generosos elogios, gracias al dibujo orquestal del neoyorquino y el quehacer individual de solistas como el trompetista Chris Kase o el saxofonista Bobby Martínez, que pronto también estrenará nuevo disco.

 
 

 

 

 
 

 

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