Los que más saben
J. M. GARCÍA MARTÍNEZ
EL PAÍS - Cultura - 28-02-2006

 
 
 
 

 

 

 
 

La pasada fue la semana de los que más saben: los sabios del jazz. Primero fue José Duarte, pionero de la crítica de jazz en Europa, a quien se rindió homenaje multitudinario en el teatro San Luis lisboeta con motivo de los 40 años de sus Cinco minutos de jazz radiofónicos; y 35, que son los que lleva Juan Claudio Cifuentes realizando Jazz porque sí, ahora en Radio Nacional.

Las Jornadas de Jazz de Melilla, también de aniversario (se cumplía la décima edición), se rindieron a la elocuencia y sapiencia jazzística de Cifu en un acto que convocó a público y autoridades, lo que es novedad. Entre los últimos, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, quien hizo entrega al homenajeado del trofeo correspondiente. El acto, entrañable, cargado de significado, dejó al popular speaker sin habla: algo que ni los más viejos
recordábamos.

Empeñados en proyectar una imagen del lugar bien distinta a la que viene siendo norma, los organizadores del asunto, vinculados a la Universidad Nacional de Educación a Distancia,
sección local, se trajeron a una big band cinco estrellas, la del saxofonista Bob Sands: 17 músicos de primer nivel, con sus instrumentos y los aparatajes propios de su oficio, ocupando un avión de los que cubren la línea entre el emplazamiento norteafricano y la península, casi al completo. Proeza semejante, de una magnitud que sólo alcanza a quien se halla familiarizado con la difícil realidad melillense, tuvo su recompensa con un concierto deslumbrante para el que se habilitó el Palacio de Congresos de la villa.

Sin medias tintas. Groovin hard, de Buddy Rich, para abrir boca, y lo que vino después: un vendaval del mejor jazz orquestal, el acelerador pisado a fondo y, de cuando en cuando, la muestra solista que confirma el talento ya reconocido -Bobby Martínez- o el por reconocer, caso del guitarrista Israel Sandoval.

Los clásicos sonaron como si su música hubiera sido concebida anteayer: de Kenny Dorham a Count Basie, su música y la de quienes sirvieron en su orquesta, como Sammy Nestico o Frank Foster. Y, como postre, más Buddy Rich (Love for sale). Distante y próxima, la ciudad de Melilla fue, por una noche, la capital jazzística del Estado anticipándose a un reconocimiento que no será el último que se le tribute a Cifu. Motivos sobran.

 
 

 

 

 
 

 

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