EL CULTIRAL - 31-03-1999
El Jazz de fuera se cuece aquí · Pablo SANZ

 
 
 
 

 

 

 
 

El jazz español de nuestros días ha dejado de ser imagen para convertirse en espejo universal, en música internacional con exclusiva denominación de origen.
Al margen de las geniales excepciones que protagonizaron músicos como Tete Montoliu, Xavier Cugat o Pedro Iturralde, esta realidad empezó a definirse a partir de la década de los ochenta, momento en el que nuestros jazzistas entendieron que la verdad no estaba ahí fuera, sino en su propia casa. La conclusión llegaba con varios años de retraso, pero descubría muchas de sus razones en el desembarco de un nutrido número de jazzistas extranjeros dispuestos a fijar su residencia entre nosotros. Madrid y Barcelona tomaban el testigo de otras capitales europeas como París y Londres y la escena jazzística española se aprestaba para recibir a nuevos e ilustres ciudadanos “guiris”, como los saxofonistas Bobby Martínez y Bob Sands, los trompetistas Jerry González y Chris Kase, o los pianistas Joachim Khün y Joshua Edelman, entre otros muchos más; todos ellos son el recambio de veteranos como Horacio Icasto, Carlos Carli, Horacio Fumero o Peer Wyboris y artistas añorados como Lou Bennett o Dave Thomas.

Sangre latina
La actualidad discográfica de estos nuevos guías jazzísticos coloca a dos estadounidenses con sangre latina en la primera línea. Así, el saxofonista y flautista de origen cubano Bobby Martínez asiste, a comienzos de abril, al lanzamiento de Latin Elation (Espacio Creativo/Karonte), con el que celebra sus quince años de residencia española. Profesor asociado a la Escuela de Música Creativa de Madrid, este artista nacido en Filadelfia se dio a conocer al mundo gracias a su participación en la Miami Sound Machine, del todopoderoso Emilio Estefan, aunque su currículo adquiere justa notoriedad mediante sus alianzas creativas junto a jazzistas de la talla de Pat Metheny o Jaco Pastorius. Su nuevo álbum incluye ocho composiciones originales e invitados mayores como el también saxofonista y flautista Paquito D’Rivera, el trompetista Mario Morejón “El Indio” y el pianista israelí Alon Yavnai.

Por su parte, el fundador de Fort Apache Band, Jerry González, también aguarda la publicación de uno de sus proyectos discográficos más ambiciosos, Music for Big Band (Universal), que llegará a las estanterías españolas el próximo mes de junio. De este modo, el trompetista y percusionista aparca momentáneamente a sus Piratas Flamencos para entregarse a la verdad fogosa y exuberante de las grandes orquestas de jazz latino. Antiguo escolta de jazzistas de ley como Dizzy Gillespie o McCoy Tyner y popes latinos como Eddie Palmieri o Chico O’Farrill, este neoyorquino de origen puertorriqueño aterrizó a finales de los noventa en Madrid para quedarse una semana y su estancia ya suma más de un lustro.
Agitador de numerosas noches musicales madrileñas, Jerry González se ha convertido en una de las presencias más estimulantes e imaginativas del jazz latino y el universo flamenco.
Otro neoyorquino aupado a la actualidad jazzística es Bob Sands, un saxofonista que llegó a España en los ochenta como miembro de la orquesta del vibrafonista Lionel Hampton; desde entonces, ha cambiado su Manhattan natal por Madrid. Asiduo personaje del Café Berlín, desde hace varios meses el también compositor y arreglista viene dedicando todos sus esfuerzos a su propia big band, con la que el año pasado ocupara un espacio de honor dentro del 40º Festival de Jazz de San Sebastián. El colectivo acaba de presentarse igualmente en el reciente Festival de Jazz de Melilla, donde ha repetido excelentes calificaciones.

Músicos valiosos
La nómina de jazzistas foráneos que hoy forman parte del vecindario jazzístico español se amplía con otros músicos valiosos como los pianistas Joshua Edelman y Tony Heimer, el trompetista Chris Kase, los saxofonistas Malik Yaqub y Andzerj Olejnizak, el contrabajista Tom Warburton o el baterista Nirankar Khalsa. Mención especial merece el caso del pianista alemán Joachim Khün, establecido en Ibiza desde hace quince años. Icono del jazz europeo y la música de vanguardia, el germano ajusta estos días la maquinaria de un trío con nombre revelador, Iberia, y que completan el baterista alicantino Ramón López y el contrabajista gallego Baldo Martínez. La génesis del proyecto se inicio en diciembre pasado, aunque su estreno oficial no llegará hasta este verano, donde ya tiene citas confirmadas en los festivales de jazz de Boadilla del Monte (Madrid) y San Sebastián.

 
 

 

 
 

 

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