La Bob Sands Big Band actúa en el Café Berlín. El evangelio swing en Madrid.
Critica de: Turrilla Mareya
Madrid 23 de Octubre 2003

 
 
 
 

 

 

 
 

El neoyorquino Bob Sands llegó a Europa hace 11 años con la orquesta de Lionel Hampton y decidió quedarse para ampliar sus horizontes. Era un joven cualificado, se graduó en saxofón clásico en Eastman y realizó su trabajo de graduado en la escuela de música de Manhattan estudiando jazz.

En un primer momento sus planes eran establecerse en Paris, pero, tras un concierto en Madrid, se quedó e hizo su vida allí. Los primeros años fueron de transición cultural, debido al choque de su personalidad brass con los ritmos latinos. El afirma que pasó estos primeros años escuchando la frase “tranquilo, tómatelo con calma”.

En su tercer año en Madrid empezó a sentir que dominaba el español, lo cual el define como “ser capaz de ganar una discusión con tu pareja sin tener que recurrir al ingles”. Pero el ya ha pasado esta transición y Madrid le ha acogido en su corazón.

Durante semanas, antes de que asistiera a su actuación, muchos madrileños me repetían “Tienes que escuchar a la Bob Sands Big Band”.
Actúan los lunes alternos en el Café Berlín para un público de aficionados.

Él mismo me presentó con orgullo a su banda diciendo que eran algunos de los mejores músicos de Madrid. La banda está integrada por 5 saxofones, 4 trombones y 4 trompetas junto con un piano, guitarra, contra- bajo y batería.

Tocan el repertorio clásico habitual de las Big Bands americanas, con arreglos de Sammy Nestico, Count Basie, Buddy Rich y Thad Jones.
Bob Sands parece tener la intención de propagar el evangelio del verdadero swing. Todos sus músicos son del más alto calibre y el trabajo en solitario de todos ellos es excelente. Los solos de Bob Sands tienen un estilo exuberante, masculino y muy perfeccionado con una tonalidad oscura en alto y soprano.

Israel Sandoval destacó en la guitarra y Chris Kase realizó una contribución excelente con la trompeta. Prácticamente la mitad de los músicos eran americanos, incluyendo una mujer al trombón. Bob Sands dirige la banda con brío, hechizando a la audiencia con su personalidad de showman y compartiendo con esta su profundo amor por el sonido Big Band y su alegría de tener la oportunidad de tocar ese tipo de música que es prácticamente desconocido en Europa.

Cuando le pregunté por qué ha establecido su vida en Madrid su respuesta fue “Paris no me echa de menos, Nueva York se maneja sin mi, pero Madrid me necesita”

 
 

 

 

 
 

 

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